miércoles, marzo 11
Te sientas en frente y ni te imaginas, que llevo por ti mi falda más bonita, y al verte lanzar un bostezo al cristal, se inundan mis pupilas. De pronto me miras, te miro y suspiras, yo cierro los ojos, tú apartas la vista, apenas respiro me hago pequeñita, y me pongo a temblar. Y así pasaron los días de lunes a viernes, como las golondrinas del poema de Bécquer, de estación a estación, enfrente tú y yo, va y viene el silencio, de pronto me miras, te miro y suspiras, yo cierro los ojos, tú apartas la vista, apenas respiro me hago pequeñita, y me pongo a temblar, y entonces ocurre, despiertan mis labios, pronuncian tu nombre tartamudeando, supongo que piensas que chica más tonta, y me quiero morir, pero el tiempo se para y te acercas diciendo, yo no te conozco y ya te echaba de menos, cada mañana rechazo el directo, y elijo este tren.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario